26 JUNIO 2026 Liderar desde el espejo: Cuando la inclusión nos transforma Un artículo de Daniel Sánchez, director de la Fundación Centro Especial de Empleo de Intress
Hay aprendizajes que transforman la manera de entender el mundo y también la forma de relacionarnos con los demás. En mi caso, esa mirada se ha ido construyendo desde mi responsabilidad como director de la Fundación Centro Especial de Empleo de Intress, asumiendo un profundo compromiso ético, profesional y personal: el de hacer visibles en el ámbito laboral a personas que la sociedad, a menudo, prefiere invisibilizar. No hablamos solo de personas con discapacidad, sino también de aquellas que son etiquetadas como diferentes o no normativas; hablo del colectivo LGTBIQ+. Al fin y al cabo, las competencias profesionales nada tienen que ver con la orientación sexual o la identidad de nadie. Por eso, el esfuerzo no debe centrarse únicamente en justificar la visibilidad de un colectivo, sino en garantizar que todas las personas disfrutemos de los mismos derechos.
Por eso, cuando hablamos de crear «espacios seguros», el error suele ser intentar definirlos desde arriba. Un espacio seguro no se impone ni se planifica; es aquel donde no hay una definición fija, sino donde cada individuo tiene la libertad de elegir y construir su propia definición de seguridad. Es salir a la calle con los mismos derechos, sin tener que llorar por no sentirte protegido ni en un trabajo, ni en la calle, ni en el entorno familiar. Pero la realidad es muy distinta. Por este motivo tenemos que apostar por visibilizar aquellos símbolos, mensajes y banderas que identifiquen esos espacios seguros, espacios donde ser personas, solo eso, personas dentro de la sociedad.
Ver el proceso de personas del colectivo y su visibilidad en la Fundación me ha ayudado, a nivel profesional y personal, a posicionarme de una manera completamente diferente. Me ha empujado a levantar la voz, a desprenderme de la rigidez del cargo y a visibilizarme yo también de una forma mucho más auténtica. Si ellos y ellas defienden su derecho a ser quienes son frente a tantas adversidades, ¿cómo no voy a hacerlo yo? Su ejemplo me ha enseñado que el liderazgo real no se ejerce desde la distancia de una mesa de despacho, sino desde la vulnerabilidad compartida, la empatía y la coherencia.
Sin embargo, la gestión de la diversidad no es un camino de una sola dirección. A menudo pensamos que quienes lideramos organizaciones sociales estamos aquí únicamente para «dar» o «acompañar». Pero la realidad es que el aprendizaje más profundo ocurre cuando eres capaz de transitar en ambas direcciones. En nuestra entidad trabajamos con personas y por lo tanto con personas del colectivo LGTBIQ+ y, de manera muy de cerca, con personas en tránsito. Verlas trabajar, luchar y habitar sus espacios con tanta valentía, muchas veces sumando a su realidad el peso de un diagnóstico de discapacidad, me ha transformado. Su determinación para ser fieles a sí mismas en el entorno laboral, desafiando dobles prejuicios, ha sido un espejo ineludible para mí.
A menudo me parece profundamente injusto tener que escuchar debates sobre si perteneces o no a un colectivo, o que el simple hecho de amar, de querer (o incluso de no querer) signifique ser etiquetado como «diferente», pudiendo llegar a ser los no bendecidos por las religiones. El foco real y urgente tiene que estar en el respeto y en la importancia de romper roles establecidos. Necesitamos visibilizar lo no normativo y asumir que estamos en un proceso de aprendizaje constante gracias a las personas que nos rodean. Algo tan humano como saber cómo queremos que nos llamen, cómo queremos que nos vean o qué imagen intentamos proyectar desde nuestra más absoluta voluntad.
Al apagar el ordenador y dejar el rol de director en el perchero, vuelvo a la calle como un ciudadano más que anhela ese mundo libre. Y es en ese regreso a mi yo más personal donde valoro enormemente formar parte de una entidad que me brinda el espacio para alzar mi propia voz en este Día del Orgullo, deseando que todas las personas podamos sentirnos orgullosas de ser, en una sociedad que evolucione.
La verdadera inclusión ocurre cuando nadie, independientemente del cargo, tiene que dejar una parte de su esencia en la puerta de entrada para ser respetado. Gracias a todas las personas que formáis parte de esta entidad por enseñarme a romper moldes y por inspirarme cada día a ser, con orgullo, más libre, más reflexivo y más humano.
Daniel Sánchez
Director de la Fundación Centro Especial de Empleo de Intress