Presentación inicial
La prestigiosa revista LE MONDE DIPLOMATIQUE ha publicado un artículo titulado: “La lassitude des travailleurs socials. Traiter la misère à coup des dossiers d’aide”. Titular que podríamos traducir, aproximadamente, como: “La debilidad de los trabajadores sociales. Resolver las carencias a base de expedientes”.
El contenido del artículo, firmado por la periodista Stéphane Binhas, se centra en la situación de los trabajadores sociales franceses (assistants de service social) empleados en el sector público, concretamente en las UTAS (Unité territoriale d’action sociale).
Aunque la realidad francesa es muy distinta de la existente en el Estado español, si pensamos que ciertas afirmaciones y realidades de la intervención profesional de los trabajadores sociales franceses son extrapolables no sólo a nuestro país, sino a muchos ámbitos geográficos de dentro y fuera de la Unión Europea.
Por esta razón, planteamos en la Tertulia de INTRESS un debate sobre el posible encaminamiento metodológico del trabajo social hacia un taylorismo burocratizado, hacia un modelo fordista de organización del trabajo (social).
Un modelo sustentado en la perdida de roles profesionales, en muchas acciones de atención directa al usuario, que genera una intervención profesional burocratizada y descoordinada de carácter inmediato, delegada en muchas ocasiones en personal auxiliar no profesional.
¿Qué opinas de estas cuestiones? ¿Estas a favor o en contra de esta manera de intervención profesional? ¿Conoces alguna experiencia semejante/distinta? Esperamos tu participación en el debate.
A continuación presentamos, en síntesis, los
principales
planteamientos expuestos en el artículo de Le Monde
Diplomatique. Para vuestra información, la
dirección de
su web es:
www.monde-diplomatique.fr
Las UTAS (Unité territoriale d’action sociale) fueron creadas para acercarse al ciudadano, a los usuarios. Para conocer sus necesidades y prestar un mejor servicio. Engloban un conjunto de servicios médico-sociales y están formadas por equipos interprofesionales en los que los trabajadores sociales (assistants de service social) ocupan un papel fundamental.
Las personas críticas a su funcionamiento señalan que los trabajadores sociales han abandonado una intervención global de los casos, especialmente en la acogida a los usuarios, donde su actuación profesional es imprescindible. Se ha producido una taylorización de su trabajo, creando una cadena de producción social deshumanizada.
En este sentido, la acogida-orientación inicial se realiza por personal administrativo sin preparación especial. Es el primer filtro de entrada.
Una secretaria realiza posteriormente una evaluación de la demanda planteada. Cumplimenta distintas fichas y proporciona una hora de consulta con los trabajadores sociales. Existe un servicio de urgencia –de trabajadores sociales- para casos especiales.
Los responsables de las UTAS indican que este tipo de filtros resultan imprescindibles para realizar un trabajo eficaz. Muchas peticiones son de índole totalmente burocráticas y es innecesaria la actuación de profesionales cualificados.
Distintos profesionales franceses señalan que el trabajo social no es racionalizable al 100 por ciento. El factor humano resulta esencial. Se ha perdido la intervención comunitaria y de grupos. No se pisa la calle. La permanencia origina un distanciamiento de la realidad.
Los trabajadores sociales se encuentran acaparados por el trabajo administrativo en detrimento del trabajo de relación y de prevención, de polivalencia y de diagnóstico social.
El método de trabajo se ha convertido en un tratamiento de los problemas a base de prestaciones económicas. No hay una verdadera intervención social".
Nota: Por derechos de copyrigth no podemos enviar/incluir el artículo completo.
Desde INTRESS esperamos las aportaciones y comentarios de l@s compañer@s españoles y del resto del mundo, especialmente, de América Latina. No importa que seas breve, lo que importa es tu colaboración.
Cumplimenta el formulario adjunto. En unos días incluiremos tu aportación en esta sección de debates. En el caso de textos extensos, lNTRESS se reserva el derecho de extractarlos o resumirlos antes de su publicación. Es imprescindible la identificación del participante: nombre y una dirección de contacto, para su publicación.
Al margen del formulario, el correo, a esta sección de debate, puede ser dirigido a la dirección: tertulia@intress.org
Muchas gracias por vuestra participación.
¡Saludos colegas del mundo¡¡
En mi
país el rol del trabajador social esta
variando
de ser un dador o proveedor de servicios, se comienza a proyectar como
un facilitador de procesos e integrador social. En la
actualidad se discute en la Asamblea Nacional el proyecto de
ley del Ejercicio de los Trabajadores sociales,
así como la profesionalización de los
técnicos medios en trabajo social iniciativa de la
Universidad del Zulia ,a fin de considerar o
acreditar años de experiencia. Este se considera
un logro luego de años de desasistencia
paradójicamente alienada a nuestro quehacer
profesional.
La intervención profesional requiere ser rescatada y es nuestra responsabilidad asumir el compromiso. Saludos desde Latinoamérica..
Inés García
Venezuela
La intervención profesional difiere mucho de la administrativa. Estos auxiliares posibilitan un espacio rico , pero hay que entrenarlos institucionalmente para que realicen una adecuada intervención y que no representen un filtro de la misma.
La reformulación de la demanda es una de las estrategias propias a la intervención profesional no administrativa. Las herramientas de abordaje en cualquier nivel de intervención , individual, grupo o comunidad las tienen el profesional idóneo y nunca las puede sustituir un auxiliar administrativo.
El profesional que desea cumplir esa función de distribuidor de recursos limita su accionar y no produce un intervención liberadora que es el principal objetivo de nuestro trabajo Generar ciudadanos autónomos autoválidos es uno de los pilares fundamentales de nuestra profesión.
Cristina Limardo
Buenos Aires
(Argentina)
Veo muchas similitudes entre el planteamiento que se hace en el articulo de Le Monde, y la situación que vivimos los servicios sociales en Catalunya. Yo personalmente estoy colaborando en un centro especializado, dependiente de una Administración local. Realmente las carencias de la población no se pueden suplir con la entrevista individual en despacho, hay que salir mas a la calle e intervenir de forma comunitaria. Porque aunque cada persona viva de manera individual su problemática el 80% de las demandas son sobre carencias de recursos en el territorio y estos recursos hay que crearlos, ya sea directamente o indirectamente como grupo de presión ante la administración.
Pilar Aguilar Milán
(Barcelona)
Quisiera comentar a la compañera Rosario, autora de la aportación titulada: "No a las cadenas de montaje en trabajo social", un par de cosas. Ella dice que las trabajadores sociales tienen sus derechos y que por tanto si se cierra el centro de servicios sociales público en el que trabajan durante el mes de agosto es problema de la dirección.
Nada que objetar excepto una cuestión clave: el trabajador social tiene un código deontológico de trabajo (¿los conoces?, una ética respecto a los usuarios de sus servicios. Para mi no está reñido ponerse "morenito o morenita", disfrutar de unos merecidos días de descanso con velar por los derechos de los usuarios. Y uno de estos derechos es tener una atención profesional continua y cercana, "con una atención personalizada y contextual" como dice ella.
El trabajo social se fundamenta en valores y principios respecto a la sociedad en general, la comunidad, los grupos y los usuarios y respecto a la propia intervención profesional. Yo en este caso, pienso que los propios profesionales del centro -no la dirección- tenían que haberse organizado/presionado para mantener el centro abierto. Lo contrario, considero, es una prueba de su burocratización y deshumanización.
También quisiera recordarle que la libertad de expresión, aunque no nos guste lo que digan, es muy importante. Igual, es que nos sentimos personalmente aludidas.
Nuria
Ferrer i Capdevila
Barcelona (Catalunya)
nferrerc@hotmail.com
El trabajo social debe sostener su intervención en la escucha particular de cada sujeto. Es esta "particularidad" su esencia, y lo que puede permitirnos a nosotros mismos no ser devorados por las Políticas Sociales. Es nuestra responsabilidad. El talismán de la política social es la universalidad "el para todos" de la misma forma, la igualdad.., la paradoja es que cuanto más se quiere igualar más se segrega. Ante los nuevos malestares, las instituciones públicas elaboran políticas en donde el sujeto está anulado dentro de una etiqueta. Todo esta dicho mediante los llamados indicadores de riesgo, perfil de usuario.., que eliminan las diferencias subjetivas.. ante esto el Trabajo Social adopta como referente el modelo de discurso político. Responder a la llamada del discurso, es renunciar a la escucha al sujeto a su particularidad... a su subjetividad. Lo que hagamos cada Trabajador Social en esa relación privada con cada sujeto es nuestra responsabilidad.
María
Jesús Aradas (A Coruña)
mariajesus.aradas@dicoruna.es
Mi experiencia profesional resulta afín a la expresada en el artículo a debate. Por una parte, se ha venido dando preferencia a las tareas desarrolladas en permanencias en despacho. Las instituciones han dado mayor relevancia a este tipo de labores (burocráticas) en los modelos de trabajo que imponen en la organización, sin pedir referencias a los profesionales acerca de las implicaciones que dichos modelos suponen (para los profesionales y para los usuarios).
El taylorismo en las instituciones públicas, tal vez agilice algunas procesos (sobre todo los que tienen que ver con la realización de trámites), pero cuando entra en juego una problemática familiar o social resulta, cuanto menos, amoral. La razón de esta afirmación se basa en un planteamiento básico: una persona no es un tornillo.
Mientras en una cadena de montaje podemos saber de antemano para qué sirve el tornillo, qué hemos de hacer con él y cómo va a reaccionar; las personas no sabemos cuándo van a aparecer, qué problema tendrá, y menos aún cómo va reaccionar. Es más ni siquiera él mismo problema es exactamente igual cuando afecta a personas diferentes, con antecedentes distintos e interpretaciones de “su” realidad diversas. En resumen, una persona, un ser humano es único y su posible problema también es único, por lo que nunca debe ser abordado de manera genérica como si de objetos inanimados se tratase. Uno de los efectos negativos derivado de la aplicación de dicho modelo es precisamente la percepción por parte del usuario de signos de deshumanización en la institución de la que se trate.
Cuando hablamos de personas y de instituciones que prestan servicios sociales o asistenciales hemos de plantear un modelo de trabajo en el que los destinatarios perciban la humanidad en el trato, perciban respeto a su condición de persona,... Y esto no se logra con “cadenas de montaje” sino con una atención personalizada y contextual izada, aunque suponga una mayor inversión en tiempo y en dinero por parte de las instituciones.
Por otro lado, he podido leer algunos mensajes en este foro que son tremendamente irrespetuosos con los profesionales que desarrollan su tarea en el ámbito de los servicios sociales. A estas personas quisiera hacerles unas puntualizaciones que aunque elementales, parecen no ser demasiado obvias para ellas. La primera aclararles que los Trabajadores Sociales o Asistentes Sociales son profesionales, trabajadores con los derechos y deberes que esto implica y no son ni “damitas de la caridad” ni “Madres Teresas de Calcuta”. Un trabajador, cualquier trabajador tiene derecho a un periodo de vacaciones (véase el contenido del R.D. Legislativo 1/1995) y es más en sus vacaciones puede disponer de su tiempo como mejor le plazca (poniéndose “morenito/a, completando su formación, colaborando desinteresadamente con ONG’s, etc.). Por otro lado la decisión de cerrar un determinado centro dependiente de una determinada institución no la toma el trabajador de atención directa, sino el político de turno que no aprueba contrataciones para hacer las sustituciones pertinentes.
La generalización que se ha hecho sobre los Trabajadores Sociales de los servicios públicos en España he de decir que me parece no sólo fuera de lugar, sino además de una ignorancia absoluta, y puede que incluso esté incurriendo en un delito de difamación.
María
del Rosario González
Asturias
(España)
rosariogd@telecable.es
El trabajo social actual debe ser más "versátil", debemos tener la capacidad de "leer el contexto social en el que nos corresponde desenvolvernos". No nos preocupemos por adjetivos calificativos, creo que debemos preocuparnos por tener claro que nuestra profesión existe para trabajar con las personas, trascendiendo el populismo, el asistencialismo. El temor debe estar en perder la ética en cualquier ámbito en el que nos desempeñemos.
En Costa Rica ha costado mucho que el mismo gremio entienda que hay una serie de ámbitos sociales donde tenemos que llegar, uno de esos es el campo sociolaboral, donde encontramos los estragos de la globalización, de la guerra, de las inmigraciones producto de estos dos rubros, ligados al consumismo, al trato deshumanizado, al exceso de burocratización, a la falta de conciencia de los políticos y de los ciudadanos por procurar calidad de vida laboral que redunde en mejores condiciones de vida comunal y personal.
No debemos, como bien lo plantearon en este debate en pensar solamente
en quienes ya somos profesionales, urge trabajar en docencia, en
actualizar las currículas, en evaluar las aptitudes y
actitudes
de quienes van ser formados para ser trabajadores sociales.
Sin perder de vista el control, fiscalización y
actualización en el ejercicio profesional por parte del
Colegio
profesional que nos agrupa.
Un abrazo colegas,
Como trabajadora social de la administración municipal madrileña, creo que es conveniente hacer una exhaustiva crítica a la administración y al sistema o modelo de atención impuesto, que otorga prioridad a la atención masiva y va poco más allá.
En resumen y para los que no lo conocen podríamos decir que bajo el velo de un filtro de entrada, se esconde un almacén de recursos, que no muchos a gestionar, y una rápida respuesta que de entrada deje satisfecho al ciudadano.
Hablemos ahora de la
intervención social, el modelo de intervención
aunque
nadie lo comenta es un modelo constructivista basado en los puntos
fuertes del usuario y así se refleja tanto en la historia
social
como en el diseño, aunque sea el modelo teórico,
este
deja de tener sentido cuando los diseños sólo se
analizan
en términos cuantitativos.
Y analizado
brevemente el
modelo y la política social reinante en el municipio,
¿qué tal si hacemos un poquito de
autocrítica?.
Es entendible que los Centros de Servicios Sociales y los Centros de Atención a la Infancia permanezcan cerrados por la tarde, ¿qué opinan de esto los trabajadores sociales municipales?.
Que dirían muchos
trabajadores
sociales si se les disminuyera la atención pero tuvieran que
dejar la mesa de por medio y ponerse a trabajar en grupos, no llevados
por los educadores, sino por trabajadores sociales.
Analizamos
aunque no podamos actuar por falta de tiempo, que podríamos
hacer con la persona que demanda un SAD y al mismo tiempo te comenta
que tiene una enorme depresión, más
allá de
ponerle un SAD.
Cuanto tiempo pierden los equipos en luchas personales, en detrimento de una buena intervención. Y en toda esa autocrítica me incluyo.
Ana Sierra Maqueda (Madrid)
Me parece interesantísimo el debate propuesto: de mi experiencia como trabajadora social en servicios sociales generales, en zona rural, me sumo a un comentario que leo en la página del debate: "el método de t.s. se ha convertido en un tratamiento de problemas a base de prestaciones económicas, no hay una verdadera intervención social".
El sistema público está planteado con esta maqueta, y, por mucho que se hable de método, y quieras trabajarlo, la primera que no te apoya es la administración, la cual simula trabajar codo a codo con el t.s. de base, cuando lo que hace es olvidar que somos nosotros los que trabajamos día a día con los usuarios, con las barreras del sistema, con los políticos,..., y no solo no trabaja para el fin común que nos une, sino que, a veces, me ha parecido que hace contracampaña: ¿ acaso el t.s. tenemos que ser pequeños rambos, a los cuales nos colocan el la línea de fuego, y tiran la llave al mar?
Me niego a aceptar este hipócrita sistema que se ha montado, y en el que pretenden encerrarnos a los trabajadores sociales, porque parece que somos los hermanos pobres de las ciencias sociales.
Con esta tesitura una ya no sabe en qué profesión estamos embarcados, ni qué fin perseguimos, si estamos manipulados por el sistema.
Alicia Reyero
Morón
aliciarm@jazzfree.com
Leyendo lo escrito por muchos colegas de diferentes partes del mundo me viene a la mente la siguiente pregunta: Y es que realmente puede existir un Trabajador Social que se sienta cómodo taylorizando su trabajo? Si es así, por favor, no lo llamemos Trabajador Social, busquemos otro nombre. Lamentablemente encontramos a diario muchos de este tipo.
Las causas: Falta de
actualización,
ausencia de una verdadera vocación y
naturalización de lo
vivido. Tan rica es nuestra área y tan mal utilizada por
muchos
que solo se dedican a llenar formularios desde una fría
oficina
ante una sala de espera llena de caras que no se atreven a
soñar
ante la miseria que los acompaña.
También es
cierto que en algunos, existe un temor ante el trabajo comunitario y
grupal, lleno de satisfacciones y proezas que requiere de hombres y
mujeres heroicas que a fin de cuentas no somos otros que los mismos que
vemos al espejo cada mañana, pero que difícil ha
sido en
los años de acción profesional encontrar estos
hombres y
mujeres que nos quieran acompañar en esta aventura del
trabajo
social constructivo y proactivo que es cada vez mas necesario en los
contexto que vivimos.
L@s invito a repensar la acción y salir de esos fríos cubículos donde nos han encerrado como burócratas automatizados y entrar en contacto con nuestro verdadero sentido: Un trabajo con y por la gente, un facilitador proactivo de verdaderos procesos de crecimiento humano.
Saludos extensivos a tod@s.
Mileydi
Pérez
Caracas (Venezuela)
miyeli@rocketmail.com
Estoy
totalmente de acuerdo con Nuria, los trabajadores sociales de los
servicios públicos: ayuntamientos, comunidades
autónomas , los que ya tienen asegurada su silla para toda
la
vida, están volviéndose peor que los funcionarios
de toda
la vida. Solo les interesa la jerga social para justificar su mala
conciencia y su aburguesamiento absoluto. Trabajan no ya sin los
usuarios, sino contra ellos.
Pepa Marsol
Palma (Mallorca)
pepamarsol@yahoo.com
HORARIO:
JULIO: DE 9H A
14H
AGOSTO CERRADO
TODO EL MES
¿Será
una floristería, un colmado, o una peluquería?
Pues no,
es un Centro Público de Atención de Servicios
Sociales.
Ya sabemos todas: en verano desaparecen los problemas sociales y l@s
burocrat@s de lo social tienen que irse de veraneo. Hay que ponerse
morenitas y guapas (o morenitos y guapos, es igual...)
Ya
no
hablamos de trabajadores sociales sino de basuraprofesionales de lo
social. Gente irresponsable y sin ningún código
deontológico. ¡Menudo escándalo si se
cerrará un Centro de Salud un mes entero por vacaciones!
Me
imagino que la Institución pública titular del
Centro es,
al menos, corresponsable de la situación por no organizar
los
recursos humanos adecuadamente. ¿No existen turnos,
contratación temporal de personal? Parece que no,
basurapolíticos...
Parafraseando al
artículo de Le
Monde Diplomatique que sirve de reflexión al debate podemos
decir: “La debilidad de los trabajadores sociales. Resolver
las
carencias a base de vacaciones”
Nuria Ferrer i Capdevila
Barcelona (Catalunya)
nferrerc@hotmail.com
No
creo en modelos burocráticos, ni en comisiones de
técnicos petulantes, escritores sabelotodo de informes
más petulantes todavía. No creo en
funcionarias/os
sociales , "de barriga", que discuten de problemas y necesidades
sociales en buenos restaurantes y bebiendo vinos de reserva.
Ni
taylorismos, ni fordismos. Lo que hacen falta son modelos de
organización del trabajo eficientes que aborden y solucionen
los
problemas sociales. Como dice Federico García Lorca en el
artículo que os adjunto y os recomiendo leer:
"Es horrible un hospicio con aires de deshabitado, y con esta infancia raquítica y dolorosa. Pone en el corazón un deseo inmenso de llorar y un ansia formidable de igualdad..."
Dedicado a todos los comisionistas y técnicas/os funcionarios/as covachuelistas y burócratas de los servicios sociales (que, por desgracia, cada día abundan más):
Federico García Lorca
Lorea A. Zubillaga
Donostia
(Gipuzkoa)
lozubillaga@donostia.org
De
acuerdo a lo leído, pienso que hemos encasillado el Trabajo
Social y como carrera en Latinoamérica ha tenido un proceso
lento después de la reconceptualización, pues en
ocasiones no se ajusta a las necesidades existentes en una comunidad,
en un grupo o en un individuo, esto en oportunidades no se debe por el
profesional sino por la burocratización de las instituciones
donde nos desenvolvemos como profesionales, ya sean públicas
o
privadas, dejando ver a los demás un perfil profesional
taylorista y pobre.
Es necesario orientar al profesional
en
Trabajo Social hacia el área científica
más
allá de un expediente, en el cual se pueda trabajar
estadísticas e investigaciones en el área social.
De igual manera se necesita un profesional instruido en una
educación solida en el pensamiento social, en
tecnología,
en razonamiento lógico que sea capaz de dar respuestas
más allá de lo administrativo a lo humano.
También debemos realizar acciones que nos lleven a una nueva
praxis dentro del Trabajo Social creando un ambiente
terapéutico
para humanizar las estructuras administrativas.
José G. Ibarra
Caracas- Venezuela
Dirección de E-mail:
Cheo_07@hotmail.com
Estimados colegas del
mundo!
Por el tiempo que llevo leyendo sobre el Trabajo o Servicio Social, por
doquier..., estoy convencido de que todos hemos arribado a un
diagnóstico semejante sobre la profesión: Sufre
de una
gran agonía! producto de la falta de
actualización,
sistematización de la práctica profesional y
déficit en la incorporación de nuevos
conocimientos. Por
tal motivo, sobre este tema no me voy a explayar. La complejidad
creciente de una sociedad globalizada requiere del surgimiento de
nuevos servicios profesionales que atiendan la demanda de la comunidad.
Se han producido vacíos en el área familiar por
la
ausencia de los núcleos, ambos con idéntica
necesidad de
salir a trabajar. El desempleo, por otro lado, profundiza una crisis
que más de un gobierno tambalea por no poder resolverla. La
creciente presencia de jóvenes sin futuro por falta de
perspectivas, aumenta el ocio improductivo, que aumenta una
población marginal, que aumenta la drogodependencia y esto a
su
vez, la delincuencia "violenta". Existen abusos en todos los ordenes
sociales, se advierte inclusive la presencia de Estados perversos,
donde la política, la justicia y la religión
están
en crisis y resulta difícil poder revertir los falsos
valores
para que vuelvan a sustentarse los legítimos. Entonces, por
un
lado tenemos la crisis que afronta la profesión de Servicio
Social y por otro el contexto social.
"La tierra esta siendo revuelta, esta siendo apta..., para que sea
sembrada la nueva semilla".
Los profesionales de Servicio Social o Trabajo Social somos
esencialmente, "Socioeducadores" y ese es el rol que dejamos de cumplir
desde que nos resultó mas cómodo trabajar con
expedientes. La terapia social es tan necesaria como la
psiquiátrica o la psicológica. En este sentido,
como
terapeutas somos "facilitadores sociales", capacitamos a las personas,
grupos e instituciones para que conozcan los recursos que la sociedad
pone a su disposición, para que las relaciones
interpersonales
resulten funcionales, para que puedan corregir sus desvíos y
les
resulte mas fácil arribar al objetivo. Las nuevas
Comunidades
requieren capacitación para adaptarse a los nuevos estilos
de
vida. La dinámica de grupos es una necesidad urgente y vital
para sortear con éxito las relaciones familiares, grupales e
institucionales. En nosotros esta la facultad de crear
Multidiversidades que capaciten a los habitantes de un mundo
"cambiante" y los habilite para el Bien-estar.
Colegas, ante todo somos Agentes de Cambio y nuestro trabajo esta en
las aulas, en las escuelas y universidades. También en los
barrios y en sus instituciones, IGUALMENTE, en los consultorios y en
los estudios particulares (Profesionistas independientes). Nuestra
terapia debe presentarse como una saludable opción para
aquellos
que sólo quieren incorporar tácticas y
estrategias para
relacionarse mejor y cometer menos errores, menos desvíos y
mas
aciertos en la vida cotidiana. Capacitar sobre cooperativismo,
mutualismo, autogestión barrial. Escuelas para padres.
Hogares
de día para jerontes, etc, etc.
ESTAMOS PREPARADOS PARA ESTO? Nuestro rol
administrativo-asistencialista lo cumplen muy mal los que ocupan cargos
políticos, pero jamás podremos revertirlo sino es
desde
la educación social.
REQUISITOS PARA EL CAMBIO: Permanente actualización e
incorporación de nuevos conocimientos
(Capacitación).
Medidas de confianza mutua nitra e interprofesionales que facilite las
derivaciones (Confianza), Responsabilidad y la mejor
predisposición para competir en el mercado laboral.
El tema da para mucho más... Agradezco el espacio y la
posibilidad de llegar a todos Uds. Quedo a entera
disposición de quienes estén interesados en la
temática. Un gran saludo y mis respetos.
José L. Zamora
Buenos Aires - Argentina
Dirección de E-mail:
jsole@starpower.com
El
tema planteado en el artículo tiene una gran importancia. Es
preciso que analicemos el efecto perverso que supone la
burocratización del trabajo social en los últimos
años. Es cierto que las estructuras administrativas, a
menudo,
facilitan nuestra conversión en meros gestores
administrativos,
pero también lo es que algunos factores como una
formación insuficiente en la universidad e inexistente en la
vida profesional en muchos casos respecto a manejo del estress
profesional, metodología de la comunicación,
técnicas de negociación, trabajo grupal y
comunitario,
trabajo en red o el modelo ecológico nos invitan a
refugiarnos
tras una mesa por inseguridad.
En algunas ocasiones he
tenido
ocasión de escuchar casualmente a personas que
habían
precisado dirigirse, en algún momento de su vida, a un
Centro de
Servicios Sociales o que habían contactado con alguna/o
profesional. Frecuentemente he percibido un tono de descontento ante lo
que estas habían vivido: listas de espera demasiado largas,
dependencias asépticas similares a una oficina del INEM o
espacios tan cutres que les hacían sentirse como excluidos o
indigentes y no como ciudadanos sujetos de derecho, ni
dueños de
sus propias vidas.
Primeras entrevistas a su juicio muy invasivas y finalmente una
sensación de que su problema o necesidad no había
sido
resuelto. En algunas ocasiones valoraban la amabilidad de la
trabajadora social o su actitud de ayuda, en otros se quejaban de la
actitud distante de la misma. Esta descripción tan maniquea
no
tiene ningún valor estadístico, ni seguramente
responda a
la situación en muchos lugares, sin embargo las veces que he
escuchado este tipo de comentarios, me han hecho pensar que es
necesario mejorar en algunos aspectos:
Debemos recordar nuestra esencia e identidad profesional:
Si
estamos
atentas a los movimientos sociales, a los ocultos, los discursos
minoritarios, los márgenes de la sociedad, sin perder de
vista
las estructuras socioeconómicas, el conjunto de la sociedad,
los
espacios de toma de decisiones, los medios de comunicación,
las
nuevas tecnologías podremos darnos cuenta que tenemos una
función social tan necesaria o más que en
nuestros
orígenes como profesión.
Cuantos
más
años de experiencia, más formación
técnica
y científica tengamos, más fácilmente
romperemos
normas, no necesitaremos de la mesa en las intervenciones personales,
familiares o grupales, esta se convertirá
únicamente en
un instrumento de apoyo para la escritura y la reflexión. El
conocimiento metodológico, el estudio sobre es ser humano y
sus
relaciones en sociedad, la reflexión sobre nuestra
acción
y el entorno en el que intervenimos, unido a un buen nivel de
autoestima profesional y sentido del humor nos ayudará a
librarnos de muchos miedos hacia la participación de la
sociedad
civil o la tarea de otros profesionales que nos invitan a aferrarnos a
unos expedientes cada vez más gruesos, a una mesa de
despacho
cuanto más grande mejor y a una estructura organizativa que
nos
distancia de los ciudadanos.
Un buen conocimiento de distintos esquemas teóricos nos
facilita
la libertad para romperlos, innovar e investigar con nuestras acciones
en territorios inéditos. Sólo cuando hemos
convertido el
trabajo social en una ciencia social podemos transformarla en arte y
alejarnos con creatividad y seguridad de estructuras esclerotizadas que
únicamente sirven para reducirnos a gestores
administrativos.
Espero que los Reyes Magos nos traigan mucha imaginación e
ilusión para continuar disfrutando en el próximo
milenio.
Un saludo.
P.D. Perdonad que casi siempre me dirija a vosotros en femenino, pero somos mayoría y me da pereza recurrir a / o @ durante el texto.
Mar Salvador Avila
MADRID (España)
Direccion de E-mail:
luna67@eresmas.net
El
Trabajo Social, es y siempre lo será, un Arte que nace desde
dentro y, por supuesto, desde la Ciencia.
Para nada somos simples gestores o simples administrativos que para
salir del paso buscan en el Baúl de los recuerdos
algún
recurso que acalle la necesidad de la persona a la que atendemos.
Estudié esta carrera porque leí que los
trabajadores
sociales eran personas que habían hecho de la Caridad un
Profesión. Hoy sé que para nada esto es Caridad,
somos
personas capaces de comprometernos activamente por la defensa de los
Derechos. Personas que hacen de la Injusticia de cualquier ser humano
la suya propia y que trabajan con el mismo esfuerzo que lo
harían por un hijo o hija, porque todos somos hermanos.
Personas
que se apasionan con su trabajo y que si tienen que tirarse a la calle
para vivir la misma realidad que los que recurren a nosotros lo hace
sin problema. personas sin escrúpulos por la pobreza
material o
espiritual. Personas que comprenden que nuestra sociedad ES POBRE A LA
HORA DE OFRECER RECURSOS. MÁS QUE POBRE MÍSERA.
ES
ENTONCES CUANDO UN TRABAJADOR SOCIAL POR VOCACIÓN, MIRA
DENTRO
DE SI MISMO Y BUSCA, INDAGA "SE MOJA" BUSCANDO RECURSOS. Y LOS
ENCUENTRA. YA LO CREO.
FELIZ AÑO
Paula López Navarro
San Fernando (España)
Direccion de E-mail:
Sisterpaula@terra.es
Al
pobre Taylor (y al no tan pobre Ford) se les culpa excesivamente de la
deshumanización del trabajo y de la aparición del
hombre-máquina.
No voy a entrar en ello pero
sí
en comentar que la Intervención Social en España
(sobre
todo desde las Administraciones Públicas) peca excesivamente
de:
Y no hay que olvidar que los elementos citados arriba proceden de la
Organización Científica del Trabajo, que
superó a
las organizaciones de tipo ARTESANAL.
Creo que la
burocratización del Trabajo Social está
floreciendo por
otro tipo de razones entre las cuáles pueden estar:
No
olvidemos que sin la Organización Científica del
Trabajo
como revolución de modernización de la
producción
de bienes y servicios no podríamos estar ahora hablando en
este
medio de participación...
Un saludo a tod@s
Luis Barriga
Martín
Valladolid (España)
Direccion de E-mail: luis.barriga@dip-valladolid.es
Estoy
completamente de acuerdo en que hay que revisar el trabajo social que
actualmente realizamos, no podemos pemitirnos el lujo de no estar en
contacto con la realidad, ya que para nuestra profesión es
esencial la observación de la realidad, viendo el conjunto
de
interacciones dentro de la familia y de esa forma se podrían
poner en marcha todos los mecanismos que son necesarios para la mejora
de sus individuos. Para ello es muy necesaria una mayor
preparación psico-social.
Podremos ampliar
más en otro momento. Besos desde Pamplona.
Ana Otano Garde
Pamplona
(Navarra)
Direccion de E-mail: anaotanoga@ter
Leyendo
tanto el artículo como las opiniones que han sido enviadas a
esta página, me ha venido a la mente la película
"Lady
bird, Lady bird", que si no la han visto, se la recomiendo. En ella,
queda reflejada la dureza y la inflexibilidad que puede llegar a tener
el sistema burocrático.
Tal vez haya un punto
que
debamos tener en cuenta, y es que, esas tareas administrativas vienen
impuestas desde las altas esferas políticas del
país, y
no dependen tanto del trabajador social, por lo que pasan a ser meros
funcionarios.
En nuestra mano esta el replantear a la administración la
situación y los principios del trabajos social,
indicándole hacia donde creemos que debe ir encaminada la
practica. También es cierto que dentro del sistema
burocrático, esta el sentido común de cada
trabajador
social, ya que de el dependerá el ajustarse a esas
directrices,
o aportar algo de su experiencia personal y profesional.
Francisco Puyol
Sevilla
(España)
Direccion de E-mail:
lostrex@latinmail.com
El
simple mantenimiento de la idea de un producto final único,
como
preconizaba el fordismo, es algo totalmente antagonista con la esencia
del T.Social en donde son esenciales aspectos, como señala
Malcom Payne, como la personalización, la defensa, la
relación de ayuda y la atención de las
necesidades.
Creo que a pesar de que la intervención del trabajador
social se
encuadre dentro de organizaciones muy burocratizadas siempre podemos
encontrar espacios de individualización y que en
ningún
caso ésta está reñida con la eficacia
y/o la
eficiencia.
Estrella
Abolafio Moreno
Jerez (España)
Dirección de E-mail: prac.t.social@eua-jerez.net
En nuestro pais la burocratización del Trabajo Social no es tan critica, ya que las necesidades sociales demandan atención directa y pronta de los profesionales, sin embargo compartimos con ustedes la apreciación acerca de que el Trabajo Social ha abandonado en los últimos años las acciones que siempre lo habían caracterizado: la relación profesional, la atención a personas y familias, a grupos y el trabajo directo en las comunidades por un estilo mas administrativo. Incluso en nuestra facultad en años anteriores perdimos un poco la especificidad. Hoy la queremos recuperar, repensando un trabajador social para el mundo actual. Recibimos sugerencias. Es un debate interesante.
Martha Luz Restrepo
Envigado (Colombia)
Direccion de E-mail:
mrestreo@logos.upb.edu.co
Las profesionales de trabajo social para establecer una praxis requieren del contacto directo con la comunidad objeto de estudio. Es en los escenarios donde se valida la teoría y se adquiere la experiencia, se promueve el cambio, se encuentran las estrategias, se trabaja con las personas y no para las personas.
Luz Jeannett Guerrero
Bogotá (Colombia)
La creciente complejidad de las intervenciones sanitarias, el mayor nivel de exigencia de los usuarios, y la contención de costos a un nivel asumible, han hecho inevitable la introducción de nuevos modelos de gestión, pero evitar que esos modelos sean perversos y nos conviertan definitivamente en terapeutas – administrativos (o "terapeutas – funcionarios" en el peor sentido de la palabra) depende también de nosotros.
Debido a su interés con el tema que nos ocupa recomendamos el artículo: LA IDENTIDAD PROFESIONAL: DE TERAPEUTA A ADMINISTRATIVO de Francisco Chicharro Lezcano, 1999. Publicado en GOZE - Revista de la Academia Vasca de Ciencias de la Salud Mental y de la Asociación Vasca de Salud Mental. Volumen III, nº 8, Febrero 2000.