Presentación
El
fracaso de los referéndums sobre la Constitución en Francia y Holanda
ha paralizado el proceso de construcción de la Unión Europea.
Nos encontramos en un momento clave para definir el modelo social europeo de los próximos decenios.
En
estos momentos existe una corriente ideológica neoconservadora, en los
principales países del ámbito de la OCDE, que achaca todos los males de
la economía, de la sociedad, al modelo social vigente.
Es
necesario actualizar el modelo de Estado de Bienestar Social
preconizan. Si queremos ser competitivos y mantener y ampliar nuestra
situación económica privilegiada a nivel mundial hay que dar prioridad
al mercado.
La OCDE en su informe del año 2005
titulado: Reformas económicas: objetivo crecimiento, indicaba que
Alemania debía flexibilizar sus condiciones de trabajo, reducir
salarios e incrementar horarios laborales para crecer más. En cambio,
no decía nada sobre el hecho de que en 15 años –1998 a
2003- el diez por ciento de la población alemana más rica había
pasado de tener un 44% de la renta a disfrutar de un 47%. Y
la tendencia sigue.
En estos momentos, el modelo
estadounidense neoconservador se presenta como referente. Es lo que el
presidente George Bush llama la búsqueda de una “sociedad de
propietarios” (“ownership society”).
Una sociedad orientada a combatir la solidaridad e incrementar la precariedad.
Reformas
puestas en marcha en los Estados Unidos como son la privatización del
sistema de pensiones, la potenciación de los seguros privados
sanitarios y la brutal reducción de impuestos sobre la renta a las
clases altas van en este sentido. Con impuestos más reducidos no queda
otro remedio que disminuir los presupuestos de los programas sociales.
El
modelo británico de la “tercera vía” impulsado por el “Labour”, aunque
menos liberal en sus objetivos finales, se sitúa también en está línea.
Por ejemplo, Ernest Seilliére, antiguo presidente de la patronal
francesa llegó a definirse como “socialista británico”.
En
esta concepción solo priman los valores e indicadores económicos. El
crecimiento del PIB, el índice de inflación, las exportaciones e
importaciones, la masa monetaria... etc. Los datos sociales pasan a un
segundo o tercer plano: el fracaso escolar, la tasa de paro, el índice
de pobreza, los presos encarcelados, la cobertura sanitaria...
Ante
el incremento de los gastos sociales, de la “ineficacia” de la gestión
pública (burocrática, centralizada, ...) de los cambios demográficos
que acrecientan las necesidades de la población, la gestión de los
servicios de bienestar por empresas de propiedad privada es la panacea
que puede solucionar esta situación.
Hay que
abandonar tabúes y ser ambiciosos. La precariedad laboral, el
incremento del tiempo de trabajo son medidas necesarias para la buena
marcha de la economía. En el fondo, se considera positivo ir hacia un
modelo de desigualdad social.
Lo social es asumido, incluso
por parte de la izquierda socialdemócrata, como un elemento de mejora
de la economía, de la competitividad de las empresas. Las políticas
sociales se convierten en un instrumento de destrucción del Estado
Social y de los servicios públicos.
Nos encontramos ante
una estrategia orientada a deslegitimar lo público y desmantelar los
derechos colectivos. La clave es el mercado. La protección y el diálogo
social antiguos principios del modelo social europeo se olvidan cuando
no se entierran.
La metodología de los partidos neoconservadores para alcanzar esta estrategia es clara.
Primero
se reduce –hay que bajar impuestos- la financiación de un área de
bienestar. Por ejemplo –caso inglés en los años 80 y 90- la sanidad.
Ante la disminución del gasto los servicios comienzan a funcionar
deficientemente.
Para solucionar estas insuficiencias se
plantea la privatización del sistema y después el pago por los clientes
de parte del gasto.
El siguiente paso consiste en reducir
la cartera de los servicios ya privatizados y que sean los ciudadanos
–según su poder económico- los que asuman estas prestaciones.
Ya
hemos conseguido el objetivo: privatizar (el mercado es la
solución) y desmantelar (acceso desigual) un sistema de bienestar.
Pero todo ello está montado bajo una falacia: la falsa eficiencia de los sistemas privados para gestionar servicios sociales.
Por
ejemplo, en Canadá –con datos del año 2001- un sistema público de
calidad asegura la salud de sus habitantes. Con una cobertura del 100%
de la población su presupuesto supone un 9% del PIB.
En
Estados Unidos con un sistema fundamentalmente basado en seguros
privados, este porcentaje es del 14,6% y lo que es mucho más grave un
tercio de la población con ingresos menores no tiene acceso a los
servicios sanitarios.
Las causas del mayor gasto son evidentes. Los seguros y
empresas privadas –tanto en España como en Estados Unidos- gastan
importantes cantidades de sus presupuestos en publicidad y en reparto
de beneficios a sus propietarios. Además en muchos casos las tarifas
que cobran no tienen relación con los costos sino con el afán de lucro
de los profesionales/las empresas que los prestan.
¿Porqué un porcentaje X tiene que ser plusvalías para un grupo de empresarios/profesionales y no gasto social?
Estos
hechos originaron que en Estados Unidos, en noviembre de 2002, los
dirigentes de las empresas automovilísticas FORD, General Motor y
Daimler Chrysler firmasen un comunicado solicitando la creación de un
sistema de salud pública debido a sus menores costos comparativos.
Resulta evidente. Nos enfrentamos a dos formas antagónicas de abordar la realidad de una sociedad.
La
lógica neoliberal basada en que los individuos, familias y empresas
privadas gestionan mejor sus bienes que el Estado y que cada persona
tiene derecho a escoger unos servicios educativos, sanitarios, de
pensiones... según sus ingresos económicos.
En esta concepción, no existen problemas sociales luego no es necesaria la intervención pública.
Y una segunda visión que cree en la comunidad, la solidaridad y el reparto colectivo de los riesgos.
Sin
duda, los sistemas de gestión pública son manifiestamente mejorables.
Posiblemente es necesario aumentar los incentivos al trabajo y reducir
la tendencia –de algunas personas- a vivir del trabajo de otros. Y
lógicamente es necesario, también, adaptarse a los cambios demográficos
y de coyuntura económica.
Pero la cuestión no es
tanto aumentar o mantener un alto nivel de prestaciones, sino la lógica
del modelo: creer en el riesgo compartido, la búsqueda de la igualdad
social, la progresividad de los sistemas impositivos, para mantener los
sistemas públicos de bienestar social.
Por ello, en este
debate que ahora abrimos sobre “El futuro de la Europa social: ¿Hacia
la privatización y desmantelamiento de los Sistemas de Bienestar
Social?” planteamos dos grandes cuestiones.
La primera:
¿Cuáles son los límites de la privatización de los servicios y el fin
de lucro en los servicios de bienestar social? ¿Qué niveles de ganancia
se pueden permitir en sectores como la sanidad y la educación, la
atención a la dependencia?
La segunda: ¿Qué límites debe
tener la desigualdad social en una sociedad europea –en este caso
concreto la española- democrática?
Balbino Pardavila
Sociólogo. Socio de INTRESS.
Documento sobre la *privatización* de los Servicios Sociales en Asturias.
¡Hola!, amig@s de INTRESS.
Nos
hemos atrevido a enviaros un documento que varios trabajadores
realizamos en 2005 sobre la *privatización* de los Servicios Sociales
en Asturias.
Quizás sea demasiado amplio, pero
confiamos en vuestra capacidad para extraer lo más interesante. Por lo
demás enviaros nuestra felicitación por vuestro trabajo y especialmente
por abrir este tipo de debates (que no son políticamente
correctos).
Un cordial saludo,
Luis Manuel (Asturias)
Nota
de INTRESS: Debido al excesivo tamaño del documento no lo podemos
publicar en el web. Aquellas personas que estén interesadas lo pueden
solicitar en:
CORRIENTE SINDICAL D'IZQUIERDA
(C.S.I.) . Avda. de Pando, 13-baxu. UVIÉU Tlfnu./fas: 985.29.69.64
Sanz Crespo, 3-baxu. XIXÓN Tlfnu: 985 35 42 63 Fas: 985 35 27 47
Corréu: csi@princast.es
Título:
LA PRIVATIZACIÓN DE LOS SERVICIOS PÚBLICOS: UNA ESTRATEGIA GLOBAL CON
GRAVES CONSECUENCIAS PARA LOS CIUDADANOS Y LAS CIUDADANAS DE ASTURIAS
Se generan beneficios en el sector privado gracias a la subvención pública.
Sobre
la privatización hay varios argumentos que no se sostienen: argumentan
su déficit y si un sector es deficitario ¿como va a reportarle
beneficios a una empresa privada?
No se trata de que los
funcionarios que evidentemente son privilegiados, estén mejor o peor,
si no de los derechos de los usuarios de tales servicios.
A
mi nadie me garantiza que un hospital privado va a cubrir mis
necesidades mejor que el publico. Además las privatizaciones son
rentables para la empresa privada precarizando a los trabajadores y los
servicios, dando peor servicio o exigiendo más dinero, por lo que gran
parte de la población queda desprotegida.
O peor aun, con
el sistema de conciertos que esta tan de moda, se generan beneficios en
el sector privado gracias a la subvención publica, o sea que yo pago
los beneficios de un señor que luego me cobra por sus servicios...
Los servicios sociales, educación y sanidad son derechos adquiridos y hablar de privatización es volver al siglo XIX.
Ningún país donde los SS.SS. están privatizados funciona mejor que lo publico, NINGUNO.
Sandra Gutiérrez (Málaga)